¿Luchando por o en contra de la democracia? La congruencia de AMLO en los últimos sexenios

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No deja de ser irónico que la misma persona que declaró estar en contra del fraude electoral lo haya cometido en la reciente “consulta ciudadana”. Las declaraciones de Andrés Manuel en este tema se contraponen con su actuar político, sin embargo, señalar que durante su trayectoria el líder de Morena ha buscado la limpieza de los ejercicios democráticos, como expresó Carlos Loret de Mola, implica otorgarle a AMLO y gran parte de sus seguidores un reconocimiento que no merecen. ¿En 2006 y 2012 se luchó contra el fraude electoral o se buscó imponer a un hombre en contra de la voluntad de la mayoría? Esa es la pregunta, pero para contestarla primero es necesario dejar claro que el “ejercicio” del 25 al 28 de octubre fue un Fraude Electoral con todas sus letras. No porque se rompieran muchas reglas estadísticas menores, sino porque durante la consulta se quebrantaron condiciones fundamentales para obtener una decisión mayoritaria. No es necesario un listado de 10, 20 o 30 puntos para demostrar que fue un ejercicio fraudulento, basta con apuntar que una muestra representativa requiere tres condiciones fundamentales:

  1. Todos los elementos de la población son conocidos y se encuentran disponibles.
  2. La probabilidad de formar parte de la muestra es idéntica para todos los elementos, conocida y superior a 0.
  3. Cada elemento individual es contabilizado una sola vez

 (Guido Mehlkop, 2018).

Incumplir una de estas condiciones es suficiente para descartar la representatividad del ejercicio y afirmar que ni siquiera cuenta con los requisitos necesarios para recibir el nombre de encuesta. Por lo que debería bastar con anotar que la consulta se realizó sin lista nominal para descalificarla, pero para los incrédulos añado que también se rompieron las otras dos condiciones debido a que los habitantes en el extranjero y de algunos municipios no pudieron participar y los elementos individuales fueron contabilizados más de una vez durante por lo menos un día completo.

Las encuestas realizadas con mejores condiciones estadísticas le otorgaban la victoria a Texcoco y no a Santa Lucia. Ninguna encuesta publicada por los medios de comunicación mostraba una preferencia por cancelar el NAICM. Solamente los “ejercicios” en Facebook realizados por personas cuyas amistades se componen exclusivamente de partidarios de Morena arrojaban otro resultado. La decisión ciudadana se inclinaba con más de un 95% de probabilidades por el aeropuerto de Texcoco y Andrés Manuel utilizó un ejercicio fraudulento para declarar lo contrario. No hay democracia directa o representativa cuando se toma una decisión contraria a la elegida por la mayoría de los ciudadanos. Los que están en contra de la consulta no buscan lacerar la democracia, los integrantes de Morena que realizaron este fraude son los que buscan vulnerarla, y no es la primera vez.

Las elecciones Federales de México en 2006 y 2012 contaron con instrumentos anti fraude que fueron descalificados por AMLO y muchos de sus seguidores: lista nominal de electores, voto desde el extranjero, tinta indeleble con un alto porcentaje de efectividad, mecanismos para evitar contabilizar votos provenientes de casillas irregulares, representantes de partido como vigilantes, funcionarios de casilla ciudadanos, etc. Por lo que tiene sentido que una persona que no le tiene confianza a este tipo de elementos de carácter técnico, haya evitado utilizarlos en su última consulta ciudadana. Es congruente con la trayectoria de Andrés Manuel desconfiar de los ejercicios electorales bien hechos y confiar en los mal hechos, especialmente cuando estos expresan su victoria o la victoria de sus decisiones. Los ejercicios de 2006 y 2012 tuvieron deficiencias, sin duda, pero ninguna de carácter fundamental como para descalificar su representatividad.

Las mejoras que se dieron en el sistema electoral fueron más bien un accidente de las campañas de desprestigio que llevo a cabo AMLO hace 6 y 12 años. Lo fundamental era que el líder de “izquierda” se convirtiera en presidente, ese siempre fue el tema de fondo para este personaje, y después de dos derrotas electorales, de buscar alterar el resultado electoral por uno anti-democrático en 2006 y 2012, la democracia terminó por darle la victoria en 2018. Irónico.

La “consulta ciudadana” no debió haberse realizado puesto que, como explicó muy bien Lucia Saad Villegas en este mismo sitio web, no tiene las características que en la teoría y en la práctica se han sugerido y presentado para efectuar un referéndum o un plebiscito. Ejecutar y cancelar proyectos de inversión como este implica otro tipo de procedimientos en casi todos los países desarrollados y no desarrollados que existen en el mundo: elaboración de proyectos técnicos, licitaciones, estudios aéreos, geológicos, hidráulicos, de mercado, aceptación o rechazo por parte del poder legislativo, etc. Un aeropuerto no se decide por democracia directa y mucho menos se brinda la opción de votar por un proyecto en construcción. Decidir de esta forma, como propuso Morena, es equivocado, sin embargo, en la práctica se decidió de una forma todavía peor, la opción minoritaria prevaleció sobre la mayoritaria y sobre los procedimientos que utilizan la mayoría de los países del mundo para tomar decisiones. Aunque cabe señalar que el presidente electo aún tendrá que seguir o por lo menos simular algunos de estos procedimientos para imponer la decisión mayoritaria.

El apoyo electoral que recibió AMLO en las Cámaras no implica que todas sus decisiones a partir de su toma de posesión vayan a ser legítimas, democráticas y legales. No hay Estado de Derecho sin normas capaces de hacer frente a los deseos del gobernante, no hay Democracia cuando se vota para que un gobernante sea capaz de tomar todas las decisiones anti-democráticas que quiera. Pesos, contrapesos, normas, democracia, han demostrado ser la forma menos mala de gobierno. La oposición de la sociedad civil en su conjunto y de los grupos particulares que forman parte de ella va a ser muy importante en el sexenio próximo. Con el poder que se le brindó al próximo presidente de México, van a ser necesarias muchas otras “marchas fifís”. Aplaudí a quiénes se solidarizaron para que disminuyera la violencia en la UNAM recientemente y también aplaudo cualquier intento dirigido a equilibrar el poder y evitar futuras decisiones antidemocráticas. Enhorabuena por los fifís.

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