En qué consiste y por qué es importante el análisis de los medios de comunicación

Una de las primeras tareas que se están llevando a cabo en La Gaceta es establecer y dar a conocer una línea editorial, es decir, principios y valores que le brindan identidad a este medio de reciente creación. Razón por la cual se le solicitó al director de la revista Etcétera que nos platicara un poco sobre su labor periodística y nos compartiera la visión ética y profesional en la que se basa para abordar el análisis de medios. Esta será la primer entrada, no la única, dedicada al establecimiento de una línea editorial. Los textos con este fin serán más frecuentes en los primeros meses de vida de este portal, pero sus integrantes buscamos que la revisión de principios y valores sea una constante en nuestro ejercicio de análisis, político, económico y administrativo. Sin más que decir pasemos al texto que amablemente escribió Marco Levario Turcott para La Gaceta:

45400791_1253549641493331_4298385510147031040_n

De acuerdo con los lineamientos que me propuso el director de La Gaceta, planteo varios criterios para el análisis de los medios de comunicación dado que ese es mi perfil profesional y el tema principal del portal que dirijo.

–Primero, lo primero. Mi actividad siempre tiene en cuenta que los medios de comunicación no son plurales en sus contenidos dado que estos se diseñan según lineas editoriales que los directivos definen y de acuerdo con sus definiciones políticas e intereses profesionales. Nada hay más natural que eso, por mucho y que cierta visión candorosa de los medios le establece el deber ser de la “objetividad” y la “imparcialidad”.

–Segundo. Por lo antedicho comprendo que la actividad que define contenidos noticiosos y opiniones editoriales es fundamentelamente subjetiva y, por ello, parcial: cada medio da a las audiencias un enfoque sesgado e interesado también: la prensa siempre busca incidir en la definición de la agenda pública, entre otras razones, además, porque los propietarios de los medios e incluso los periodistas también son actores políticos.

–Tercero. Si cada medio de comunicación no es plural, vistos en conjunto podemos registrar la pluralidad informativa y de opiniones. Por ello el consumo de medios, así, en plural, es uno de los criterios básicos para estar medianamente informados.

–Cuarto, afirmar que el ejercicio periodístico es subjetivo—su ethos son el pensamiento y las motivaciones intelectuales de los profesionales de la comunicación– y parcial –se tata de un enfoque que participa de la pluralidad noticiosa, no quiere decir que no haya planteamientos deontólogicos que guien su labor (o que deberían guiarla), más aún, lo que quiere decir es que, en el análisis de los medios, hay aspectos que no podemos exigir de los medios (como la ya dicha objetividad e imparcialidad) y hay otras definiciones éticas que sin duda debemos esperar, lo mismo como consumidores de medios que como analistas de los mismos.

–Quinto, entre la diversidad informativa vale la pena evaluar si el medio de comunicación que ustedes quieran está cumpliendo o no con la función social que la ley les mandata y que, entre otras cosas, es lo que los diferencia de cualquier otra empresa. Siempre sera válida la pregunta –frente a cada nota en radio, televisión, prensa o Internet– sobre qué utilidad tiene la nota que alude al nuevo desnudo de la cantante Fey, alguna ocurrencia de Nicki Minaj o el más reciente look de cierto futbolista famoso. A lo sumo, noticias como estas son parte de la labor de entretenimiento que tienen los medios aunque los matices comienzan cuanto entre los temas mencionados hay omisiones informativas que tienen indudable importancia como los efectos de cierta devastación ecológica, algún desastre económico y la resolución de una ley que tenga efectos fundamentales para el país.

Cuando el espectáculo se sobrepone a todos los temas centrales que nos permiten conocer lo que ocurre en el país, le llamamos sensacionalismo. Entre la cháchara informativa que hay en los medios las audiencias tienen la sensación de estar informadas aunque, vaya paradoja, no suceda así. Por eso, éticamente, debemos esperar y exigir que los medios jerarquicen las notas que ofrecen. Un ejemplo: en México sólo un diario tiene sección de ciencia y al menos tres tienen sección de astrología, y el ejemplo se extiende a radio, televisión y sitios web.

–Sexto. Cotidianamente constato una tendencia que está por encumbrarse; es un fenómeno mundial y no parece tener visos de contenerse: la intensa búsqueda de los medios por llevar audiencias a sus dispositivos de comunicación lo cual también los conduce asiduamente a transgredir parámetros éticos dado que las preguntas del editor no son, o al menos no lo son de manera primordial, si es o no útil determinado material, sino si éste tendrá un consumo masivo, lo cual le implica al medio mejores dividendos económicos aunque no cumpla con su labor esencial que, como he dicho, tiene como eje rector la función social, en este caso, la de informar sobre los temas relevantes del país y el mundo, con el máximo de precisión posible.

–Séptimo. Esto conduce al ´termino de “calidad”, un término que no fue valorado con el alto grado de rigor que se requería durante las últimas décadas del siglo pasado y que es clave para el análisis de medios. La calidad periodística implica no sólo una rigurosa definición jerárquica de los hechos sino una exposición precisa, depurada y clara del hecho al mismo tiempo que establece el contexto en el que ocurre el hecho y define también sus probables consecuencias. La calidad no abunda en los medios de comunicación mexicanos y el mundo aunque hay medios que sin duda se convierten en un referente (este tema lo abordaré más adelante). Por ello uno de los parámetros con que podemos valorar la madurez ciudadana es en su capacidad para exigir a los medios calidad informativa.

–Octavo. Como analista de medios pero también, y acaso sobre todo como consumidor, no sólo agradezco un lenguaje claro y llano, sin florituras ni palabras de más (ya no digamos sin demagogia que abunda en los medios, en especial los textos de opinión), también agradezco las noticias que deslindan con claridad la información entre el hecho y la postura editorial del medio o el periodista. Lo agradezco no nada más porque eso implica pulcritud profesional sino además porque muestra que la empresa de comunicación es transparente con su público y ofrece la noticia y un parecer respecto de la misma.

–Noveno. Hemos llegado a otro aspecto clave en el análisis de los medios: su capacidad de ofrecer no sólo herramientas de comunicación que comprenden sus dispositivos modernos (radio, televisión, prensa e internet) sino algo que poco a poco se ha ido abandonando en desdoro de la calidad: me refiero al empleo de los géneros: crónica, reportaje, entrevistas y opinión además de la nota informativa. Hoy día, los contenidos de los medios prescinden en buena medida de esos géneros que, sin duda, enriquecen las noticias al exponerse datos, cifras, contextos, historias de vida, vamos, al investigar, hacerse periodismo en suma.

En la actualidad, y dado la inmediatez con la que ahora se informa debido al desarrollo de la tecnología digital se ha descuidado la precisión y el contexto en favor de la nota breve y que impacte desde el título (a veces incluso sobre la base de que los usuarios de los medios sólo leen eso, títulos o cabezas como decimos en el argot periodístico). Junto con ello, los textos de opinión son cada vez más breves y abundan los puntos de vista arbitrarios, vale decir, sin soporte documental o con datos y cifras, por no detallar esta vez en las piezas periodísticas que hacen de la difamación una identidad.

–Décimo. Por último, aunque no al último, hay que señalar que cualquier análisis serio de los medios de comunicación debe partir del hecho de que éstos son clave en la dinámica de la democracia y que su desenvolvimiento cotidiano le implica al intercambio público un mejor reconocimiento del ejercicio del poder, vale decir, de las políticas públicas ejercidas y del ejercicio mismo de la política que comprende reconocer al otro e incluso pactar, acordar con ese otro. Y a eso contribuyen los medios que critican o veces exigen a quienes detentar el poder y a sus opositores (por eso líneas arriba señale que la calidad informativa determina también la calidad de nuestro intercambio público; no hay nada más contrario a la calidad democrática que un intercambio público definido por noticias falsas, paparruchas en nuestro idioma y fake, como se conocieron luego de la campaña de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos).

45658225_1076987312480597_2735980324595957760_n

Nota: En La Gaceta también me pidieron exponer si el analista de medios tiene preferencias y, si la respuesta es afirmativa, cuáles son éstas.

Claro, igual a lo que sucede con los periodistas, quienes analízamos los medios lo hacemos desde el terreno subjetivo y, en consecuencia, tenemos preferencias. Sobre la base de que el trabajo de análisis necesita comprender a los medios más representativos por su calidad o su incidencia política nacional y mundial (no todos los medios que tienen incidencia política hacen periodismo de calidad ni todos los medios que muestran calidad tienen incidencia), el analista disfruta y agradece contenidos:

The Guardian, Le Monde, El País y The New York Times son fuente de consulta obligada y están entre los mejores periódicos del mundo. En México apreció más a los columnistas de Reforma y El Universal, así como a la estructura informativa del primer diario mencionado y, en ese terreno a Excélsior. También reconozco la sobriedad periodística de La Jornada, es el único rotativo en nuestro país que no ha sucumbido a la llamada basura informativa como un método para atraer mayor cantidad de lectores. Entre los diarios de economía y finanzas me quedo con El Financiero y entre los deportivos con Récord. Entre las revistas mensuales, la mejor en nuestro país desde mi punto de vista es Letras Libres y, entre los semanarios, el más influyente sin duda, Proceso (aunque con este hebdomadario sí he tenido incontables diferencias con su línea editorial y su calidad informativa); respecto de los portales son para mí referencia obligada, más allá de que casi no tenga coincidencia con éstos, “Sin Embargo” y “Animal político”.

No me queda más que agradecer la hospitalidad de este portal que, estoy seguro, pronto será un referente para el intercambio público de calidad.

El Artículo fue escrito por Marco Levario Turcott, director de la revista Etcétera (Noviembre, 2018)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s