EL ACTA ENTREGA-RECEPCIÓN Y LA RENDICIÓN DE CUENTAS

Screen Shot 2018-12-17 at 3.55.35 PMEn mi anterior publicación titulada “El Ejecutivo que entra y el que se despide. La transición entre los sexenios”, me enfoqué en destacar que el proceso de transición vivido entre el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto y el de Andrés Manuel López Obrador, fue sumamente distinto a los anteriores; ya que las nuevas autoridades tomaron un papel protagónico en la escena pública, a pesar de que no se había llevado a cabo un cambio de poder formal y legal. En dicho artículo también explico que cuando se efectúa un cambio de autoridades, los funcionarios públicos realizan un Acta de Entrega-Recepción en la cual se reporta el estado de las actividades realizadas durante su gestión; por lo cual, transgredir los tiempos de transición establecidos y reglamentados es peligroso pues los procesos gubernamentales entran en conflicto.

Es así como en este nuevo artículo he decido retomar y profundizar el tema del Proceso de Entrega-Recepción. De acuerdo con Lineamientos Generales para la regulación de los procesos de entrega-recepción y de rendición de cuentas de la Administración Pública Federal, título I, artículo 3°, fracción I, el Acta Entrega-Recepción es definida como “El documento que debe presentar el servidor público que concluye un empleo, cargo o comisión, en el que se hace constar la entrega-recepción de los recursos asignados, los asuntos a su cargo y el estado que guardan; así como la información documental que tenga a su disposición de manera directa, junto con sus anexos respectivos, a quien legalmente deba sustituirlo o a quién su superior jerárquico designe; con la intervención del Órgano Interno de Control o la Auditoría Interna de las empresas productivas del Estado y de testigos de asistencia, para su validación”, ya sea de manera individual (por unidad responsable) o institucional.

El proceso de entrega-recepción es complejo, ya que, además del acta mencionada, también contempla Informe de Rendición de Cuentas e Informe de Asuntos a Cargo. El primero de ellos es definido por el título I, artículo 3°, fracción I de los Lineamientos Generales en comento como “El Informe de Rendición de Cuentas de Conclusión de la Administración que cada una de las Dependencias y Entidades, la Procuraduría General de la República, y las empresas productivas del Estado, debe integrar, a través del Coordinador Institucional Responsable, en su caso, con la colaboración de las Comisiones Internas de Transición de Entrega, mediante el cual se rinden cuentas a la administración entrante, respecto de los programas, proyectos, compromisos, acciones, asuntos, recursos, información y situación general de la gestión de gobierno que concluye, para facilitar el proceso de la transición y la toma de decisiones públicas” mientras que el segundo, citado en la misma referencia, se entiende como “El informe de separación que el servidor público debe rendir como parte del Acta Administrativa de Entrega-Recepción al separarse del cargo, empleo o comisión, en el que hace constar las actividades y temas encomendados y atendidos durante su gestión, relacionados con las facultades que le correspondan; así como el estado que guardan los asuntos de su competencia”.

Los términos antes descritos, en especial el primero, arrojan un concepto muy interesante. De acuerdo con Sergio López Ayllón y Mauricio Merino en su texto La rendición de cuentas en México: perspectivas y retos, la rendición de cuentas es un concepto teórico-práctico complejo. Al rendir se entrega, por lo que se trata de un acto transitivo relacionado con el cumplimiento de una responsabilidad, sobre la cual, posteriormente se emitirá un juicio.

En su obra, Ayllón y Merino retomar la idea de Andreas Schedler, que considera que la rendición de cuentas se conforma por tres puntos:

  1. Accountability (rendición de cuentas)
  2. Answerability (capacidad de respuesta antes las acciones realizadas a partir de las responsabilidades asignadas)
  3. Enforcement (conjunto de actividades orientadas al cumplimiento de la ley)

Partiendo de esta idea, la rendición de cuentas puede entenderse como aquel instrumento que permite llevar a cabo una inspección de carácter público, tomando como base la observancia de la ley.

En este sentido, resulta sumamente interesante poder relacionar el Proceso de Entrega-Recepción con el concepto de la rendición de cuentas, pues se demuestra que la Entrega-Recepción va más allá de ser un simple proceso administrativo, porque al ser vigilado por el Órgano Interno de Control, permite ser vinculante. Hipotéticamente, si en determinado momento se aprecia alguna anormalidad en la información ofrecida, esta figura administrativa puede iniciar una investigación que finalmente culmine en fincar responsabilidades. También es conveniente recalcar que todos los documentos relacionados con la entrega son públicos, por lo que cualquier ciudadano puede consultarlos, analizarlos y posicionarlos dentro de la opinión pública.

Desde mi punto de vista, considero que es importante responsabilizar a los servidores públicos de sus acciones y, en dado caso, proceder a fincar responsabilidades administrativas; pero también es indispensable valorar a profundidad el contenido del acta y generar, a partir de una evaluación adecuada, continuidad con los programas implementados; evitando así el desperdicio de recursos y procurando optimizar la gestión gubernamental.

Fuentes consultadas:

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